Empleo

No hay nada como renovarse. Eugenio Trías aconseja morir incluso varias veces para renacer otras tantas. Igualmente ocurre después de una crisis económica según el filósofo. Surgir de las cenizas o dejar la piel de serpiente atrás es una segunda oportunidad. Pero vista la lluvia de millones que refrescan las pensiones de los ejecutivos, mientras el resto de los mortales dependemos de una reforma laboral miserable, sería conveniente postergar la muerte y la resurrección. Después de más de ciento veinte años de lucha por un trabajo digno, en este Primero de Mayo hemos tenido que apelar al empleo con derechos. Volvemos hacia atrás después de esa larga historia de reivindicaciones. Detrás de la pancarta faltaban todos los jóvenes que murieron aplastados en el tajo con jornadas interminables; las miles de temporeras extranjeras que a esa hora se afanaban en recoger fresas amargas por un convenio a la baja. Eso sí, cumplido por casi todos los empresarios freseros y quien diga lo contrario es un “antipatriota”. Punto y pelota, que diría el Frente Común a favor de la fresa. Y por último los parados africanos en busca de empleo que, aunque se cuentan por miles, resultan invisibles para los poderes públicos. Muy grande debe ser la hoguera para que el Ave Fénix, en este caso, renazca con algo de dignidad.
(Publicado en Odiel Información)

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